Quizas piensas que te has quedado empanada, quizas no me veas, seguro no me ves... y yo faltandome el aire a punto de pasar y renunciar a mi vida sigo sin oir esas palabras que tanto ansio... perderé mi vida, quizas la perdi hace tiempo, estoy dispuesto a entrar pero no puedo, sólo tienes que decirlo...
¡DEJAME ENTRAR!
No quiero hacerte daño, quizá sea mejor así, puede que entre y no pueda controlar mis instintos cazadores y mueras en el mismo momento que digas la ultima "R" de la palabra entrar, por eso guardo en mi bolsillo un arma de la que nunca podré sobrevivir, si te daño dejaré de existir pero tu también perderás tu vida.