Lo que debería estar a la derecha está a la izquierda y al revés, busco paz y encuentro furia, los límites del espejo están muy marcados y me asfixio, de las muertes que he vivido esta es una de las peores, es agónico y sólo puedo chillar, mi grito es rasgado pero lleva tu nombre escrito con trozos de mi ser… eso no funciona, no me escuchas… yo te veo pero tú no miras el espejo… estoy aquí…
No veo solución tan sólo que pase el tiempo, pero como en mis mejores sueños ahora el tiempo está parado y esto es una pesadilla, mi cuerpo amoratado, arañado por los cristales y sufriendo porque me empeño en salir de aquí. Golpeo el cristal y apenas consigo arañarlo, a veces salta algún trozo que inevitablemente se me clava abriéndose paso a través de la piel intentando alcanzar aquello que te pertenece…
Mis plegarias no sé si quiera si han sido escuchadas, no es suficiente con escucharte unos pocos minutos al día… así que sólo me queda una opción… Sé que puede ser horrible y que me puedo quedar ahí para siempre, pero merecerá la pena, por lo menos eso espero…
¡Hecho está! Cierro los ojos, me concentro y todo empieza a dar vueltas, lo consciente se mezcla con lo que no es, el ser se mezcla con la bestia, lo dormido se despierta, donde antes había luz ahora llega la niebla, parpadeo y no me lo creo estoy al otro lado del espejo, ahora lo he conseguido, tú estás delante de mí, de espaldas, ni te inmutas, sigiloso para sorprenderte me acerco a ti hasta que tu aroma invade mis pulmones, me quedo quieto como si ese olor me hiriera hasta que me doy cuenta que es reconfortante, sigo caminando hacia a ti… es extraño que no me hayas notado, pero yo no lo pienso sólo quiero abrazarte.
Al abrazarte simplemente te atravieso, me giro y te veo con el negro rímel de tus ojos en tus mejillas y tu piel erizada, te chillo, pero no hay respuesta, empiezo a golpear todo lo que hay a mi alrededor sin que nada se inmute hasta que comprendo…
Sí, estoy aquí delante de ti o detrás, no me puedes ver, pero estoy, te lo aseguro, me notas porque he visto tu piel cuando te atravesé, te hablo esperando que me oigas, que una parte de ti me escuche, que sirva para algo, te lo dije.
Todo se tambalea y la niebla vuelve a cubrir todo, sé que se acabó y que debo volver al espejo, que rápido pasa el tiempo ahora…
Me despierto encerrado aquí con un solo pensamiento, abrazarte, he de ser paciente y esperar intentado que todo esto no me haga más daño que el necesario, sé que voy a escapar de este espejo cueste lo que cueste porque el tiempo corre aunque ahora solo ande…