martes, 1 de enero de 2013

Primero de enero


Es curioso cuando el deseo de los demás es tu peor desdicha, a mi espalda el duro placer de la eternidad. Es absurdo cuando en tu lado está la eternidad, cuando la noción del tiempo es uno de tus enemigos, cuando es así, absurdo es hacer balance de un año humano, absurda es también para mí mi propia existencia, cerraré los ojos e intentaré recordar hoy, primero de enero un tiempo pasado.
Desde el primero de enero hasta el trigésimo primero de diciembre de este 2012 de la era cristiana he vivido muchísimas aventuras, recuperé mi guarida, crecí en talento y sabiduría, batallé con enemigos que hoy aún no olvidan ese día, dejé marcada huella en seres sobrenaturales, planté cara a mis superiores por un sueño, impasible les esperé en pie, en pie desafiante sabiendo que jamás me rendí por un ideal y entendí a la perfección, gracias al dolor cuando fui herido de gravedad, al ver mi sangre escapar, cual es mi misión.
De nuevo ante mí tuve a la cazadora, casi recuperada de los daños de la última batalla y pensando que le sería tan fácil vencerme como siempre se enfrentó a mí. Olvidó que mi gran enemigo se ponía en este caso de mi lado, el tiempo me hizo un favor y con un espejo de poder le hice entender que de una vez por todas había vencido, mi espada rozó su cuello y sangrando cerró los ojos esperando la verdadera muerte, me apiadé de ella y la dejé viva, no sin antes decirla que si quiere, si tanto desea una batalla sólo tenía que poner el lugar ya que yo disponía de todo el tiempo del mundo. Muchos no entienden como victoria esta batalla pero los dos sabemos que quien olvida su pasado está destinado a repetirlo y yo no olvido.
El verdadero poder está dentro de cada uno, varias grandes leyendas de vampiros han caído ya, su poder ahora es mío, fluye en mi interior como deseando salir, sólo he de canalizarlo y hacer que se sienta como en su propia casa. Cuanto más poder alberga dentro de mí, mayor es la responsabilidad de saber utilizarlo.
Ahora por fin he reconocido mi cometido, ahora entiendo el sino de mi existencia, ahora entiendo qué hago aquí.
Amigos o enemigos míos alegraros de seguir con vida, si me queréis, vivo o muerto, alegraros, estaré a vuestro lado siendo vuestra sombra o vuestro faro hasta que dejéis de necesitarlo.
Yo seguiré con mi eterna compañera de viaje, mi querida Soledad, algún día destinados a separarnos, sólo cuando de ti se separe la Edad, cuando entiendas que ya no debes estar a mi lado entonces sólo quedará aquello que me dará la verdadera paz, el Sol.
                                        Alea Jacta Est.