sábado, 11 de diciembre de 2010

Mi guarida

El tiempo ha pasado, mi posición en el mundo de la noche ya no es la misma, he pasado de ser un simple vampiro a tener… digamos que algo de influencia. Ya no vivo en aquella cueva pegada al cementerio, he vuelto a vivir en una mansión, tétrica, pero que liandres, es así como me gusta…
Aún recuerdo los momentos en que debilitado cazaba animales, la emoción recorría mi cuerpo cuando acechaba un ciervo y mis ojos brillaban al hincarle el diente y ahora… ahora bebo sangre humana en copa de cristal cada vez que la sed rasga mi interior, procuro no abusar de ello, sé que no es tan bueno como parece, así que mejor no perder la cordura.
Incluso ahora tengo unos aposentos donde dormir, son cuatro paredes oscuras que sólo en raras ocasiones ven luz, es un lugar especial donde los más extraños ruidos rompen la monotonía de la noche o del día… cuatro paredes que observan en silencio cada uno de mis avances, cuatro paredes que saben de mis viajes, cuatro paredes que han escuchado una sola vez secretos que siempre negaré, cuatro paredes que vieron en cuestión de segundos lágrimas marcadas por silencios, risas tocadas por bofetones, cuatro paredes que vieron miradas que no podían guardar silencio y que sin embargo lo hacían, miradas que pedían a gritos que mordieran mi cuello y bebieran mi sangre…

domingo, 28 de noviembre de 2010

Predicciones de futuro

Con la mirada puesta hacia atrás, digamos que con los ojos vueltos, con el recuerdo que no ocurrió, con el tiempo jugando en mi contra…
Sus caminos son inescrutables, y los recorro un poco más delgado que hace unos cientos de años, los recorro exactamente con 21 gramos menos.
Orgulloso de mi situación actual, con el peso de mil batallas en mis espaldas visito de nuevo al Maestro, él también orgulloso, pero con sigilo, sacando su bola de cristal hace un escrutinio de mi futuro inmediato, el peso de su puño revienta en mi cara diciéndome que no he aprendido nada, me consuela verle con media sonrisa, no será tan malo, pienso yo. Torpe mas que torpe, me grita una y otra vez… yo sonrío… sé que no hay peligro, que actualmente el que forja mi futuro soy yo.
Equivocado estás si piensas así discípulo, te crees Maestro de muchos pero aún tienes que aprender, hoy te mostraré las artes adivinatorias, la bola empezó a brillar mostrándome cada uno de los pasos que seguiré en mi futuro más inmediato, acontecimientos que ocurrirán y que yo encantado disfrutaré, con la esperanza de cambiar el final…
Así pues, contento de volver a verle y sabiendo que el de la guadaña roza a los nuestros vuelvo a mi guarida, alerta, esperando que ocurra lo que tiene que ocurrir…
Alea Jacta Est

viernes, 23 de julio de 2010

Final de la batalla

La batalla a punto de acabar… Cierro los ojos y me doy cuenta de que he derrotado a un completo ejército de sombras, he sorteado cantidad de pruebas, las cuales completé con el mayor éxito posible, he llegado al precipicio final… mi ropa está desgarrada y manchada de sangre, de mi propia sangre…
Mi ejército también ha sido derrocado, ahora estamos solos ella, la cazadora, y yo… Su ropa como siempre impoluta, dándome a entender que su poder aún me sobrepasa, entiendo que es ahora o nunca…
No me lo pienso más, sé que aún hay tiempo de huir, sé que puedo dar marcha atrás… pero de qué servirá… el tiempo se paraliza, en mis oídos el sonido de la guadaña, en mi nariz el olor a azufre, en mis ojos su garganta, en mi lengua el regusto amargo de mi sangre y en mi mente el recuerdo de la suya…
Sin más vacile me abalanzo hacia ella en dirección a su garganta, siento como mis colmillos se preparan para hacer la más dulce de las incisiones, siento como mi cuerpo se eriza al recordar su piel y justo entonces ella con un simple movimiento agarra mi cuello y me tumba en el suelo… Siento la dura piedra en mi espalda, pero eso no me preocupa, miro su cara y veo la amarga tristeza en sus ojos que es desplazada por la furia de un animal herido.
Ahora lo entiendo todo, todo tiene su tiempo y hay que esperar la oportunidad, sus dedos en mi garganta cada vez aprietan más y sólo me queda una salida… el descanso eterno…
No entiendo aún porque pero hoy era mi día de suerte, conmigo batallaba la piedad y ella fue precisamente la que actuó en ese momento, sus dedos soltaron mi cuello y entendí que tenía muy poco tiempo para escapar, el justo para besarla y jurar que volveré…
Ahora me fortalezco a base de sangre humana, son muchas las víctimas que han caído pero aún no estoy preparado, aún tengo que beber más…
Cada vez que cierro los ojos me traslado a su lado sabiendo en cada momento lo que hace y dónde está, esto me da cierta ventaja cuando quiera sorprenderla, pero sé que me siente, sé que sabe que estoy observándola, sabe que estoy ahí y por eso sonríe, lo que todavía no sabe es que a la vez que me recupero estoy preparando el arma más cruel que jamás haya visto, que jamás haya sentido, su propio reflejo…