sábado, 30 de junio de 2012

Tú!




Lo sabía, sabía que eras tú…tu rostro me era familiar pero no sabía de qué… y hoy descubriendo tu cuerpo he visto ese lunar… ese lunar que no podía tocar, ese lunar que inmediatamente me ha hecho saber quién eres… y ahora ¿te convierto, te doy mi sangre o te entrego el mensaje…?

Todo un día esquivando la luz solar, viéndote bajo las sombras o desde una esquina alejada, protegiéndote -tranquila pequeña que estoy aquí-, te mando con mi mente, -a tu lado-.
Y por fin podemos estar juntos, temblando, con el corazón acelerado, con tu cuello en mis manos, te cuento mis secretos, ya ha merecido la pena morir, al acariciarnos existe esa complicidad que sólo marcan los años, ya te has olvidado de mi pero en esa mente humana sigo existiendo y otra vez ese maldito tic-tac que te hace marcharte…
Tu día 24 horas, 1440 minutos o mejor dicho 86400 segundos, porque si es cierto que cada segundo vale… el mío, cero horas, cero minutos o mejor dicho cero segundos porque en esta eternidad mi tiempo ya no tiene sentido.

jueves, 28 de junio de 2012

Un mensaje


Hoy reflexiono sobre mi existencia, hace tanto que soy un no-muerto, apenas recuerdo las razones por las que existo. El bien y el mal conviven en mi interior en una batalla intensa pero dulce, apariencia malvada, dotado de dones terroríficos, capaz de introducirme en los pensamientos de cualquier ser humano con un simple parpadeo… pero siervo del bien, esclavo de sus órdenes inescrutables.
Y otra vez… otra vez esas órdenes en mi cabeza, voces que me dicen cual es mi objetivo y que me otorgan el beneficio de conseguirlo a mi manera, voces que por mucho que intente obviar siempre se salen con la suya, todo a su favor, todo en mi contra porque sé que si desobedezco dejaré de existir como tal.
Hola, soy la leyenda de la que seguro has escuchado hablar, tengo que enseñarte algo, digo apresurado para cumplir mi objetivo con la cabeza gacha, no pretendo mirar a sus ojos hasta que oigo esa voz… Hola, me dice sin ningún miedo, destápate, quítate esa túnica negra y déjame mirarte… Esa voz, esa voz nooooooo
Sucumbo a esa voz y me dejo ver, ahora era yo el preocupado, ella se siente confusa al mirarme a los ojos, como si algo no concordara. Yo sabía lo que no funcionaba… el bien en mi interior crecía tan rápido como el mal, el poder se intensificaba y ella lo veía…
No entendí porqué ocurría todo eso, apreté los puños y le pregunté su nombre para cerciorarme de que era mi objetivo, justo al pronunciarlo me sonó al más puro Ángel caído desde el cielo.


Tengo sensaciones opuestas en mi interior, a veces gana el bien y me limitaría a entregarle el mensaje y huir, pero otras veces mordería su apetecible cuello bebiendo y saboreando cada gota de sangre para transformarla en mía para siempre y que así entendiera el mensaje…
Ella mirándome fijamente y perdiendo la primera de las batallas ya que contra mi mirada no tiene nada que hacer, debe entregarme su alma, en un acto inexplicable ahora para mí decido no arrebatarle el alma… pero cuando un vampiro tan poderoso como yo hace eso, solo queda una alternativa… convertirla en “mi protegida”.
Esto me va a costar horrores, el quemazón de la sed aparece en mí, mi mano llena de sangre de tanto apretarlas, decide cogerla del cuello y escapar volando de allí…
Juntos tú y yo volamos tan alto que sólo te pude explicar que esto no es un sueño, es la realidad y que en tus manos está transformarte en alguien como yo o huir e intentar olvidar aquello que ocurrió de verdad.
Tomando un tentempié, ella alimento para humanos y yo la mejor sangre que hay en mi reserva, se me escapan palabras con más poder del que imagina y recibiéndolas con total normalidad no dice nada tan solo esa mirada, esa mirada que me grita que me la lleve, que no quiere volver a su lugar de origen, que la muerda y disfrutemos de la eternidad de mi mensaje y a la vez pánico.
Eres mi protegida, no lo olvides, antes de hacerte daño te doy mi palabra que faltaré al juramento que me hizo ser esclavo del bien para que así desaparezca en las tinieblas.
Alea Jacta Est

domingo, 24 de junio de 2012

Un minuto


Desempolvando un regalo que me hizo un hechicero me di cuenta que todavía funcionaba, era un artilugio, como un espejo, en el que podía ver el lugar, el tiempo o la persona que desease.
 Pensé en ella y ahí estaba, una sensación extraña envolvió mi interior, quise apartar la vista y no podía, no era una imagen clara, desapareció enseguida, quise verla otra vez y sucedió…
Un minuto le supliqué, cerré los ojos y sentí como se acercaba a mí, por detrás, y escuché sus palabras… “No te asustes, sólo voy a acariciarte, ¿lo sientes?” Pasó sus dedos por mi cuello exactamente donde me iba a besar y sentí como se le aceleraba el pulso, ahora acariciaba mis labios, me dió un suave mordisco y el más dulce de los besos en la comisura de mis labios.
Ya había pasado un minuto y mirando hacia atrás no había nada, pero esa sensación, esa sensación no se había ido, seguía existiendo dentro de mí.
Ten cuidado, pensé, la próxima vez el que bese seré yo, el que muerda seré yo y no tendré piedad sólo tendré el suficiente control para dejarte la suficiente sangre para un día más.

domingo, 17 de junio de 2012

A Dos Calles


Recorro la ciudad, silencio, la luna brilla con fuerza, cierro los ojos e intento escuchar más, silencio, sólo oigo el silencio.
Abro los ojos y sigo andando, mi respiración se intensifica mientras acelero el paso. Algo me es familiar, ese camino, ese árbol tétrico, esa casa, esa casa es la misma que vi hace cinco minutos, escucho y… nada, salgo corriendo y ese camino, ese árbol y… otra vez esa casa, aparece una y otra vez como si estuviera corriendo en círculos…
Estoy a dos calles de llegar a mi destino o quizás mi destino esté justo detrás, -me da igual, tengo toda la eternidad- repito una y otra vez mientras despierto de este extraño sueño.
Es curioso cómo se ven las cosas cuando tienes toda la eternidad, cuando en tus espaldas tienes millones de batallas y valoras cada aliento o cada gota de sangre derramada…
 Me pregunto si es suficiente con cubrir mis necesidades, pasa mi tiempo y con desprecio miro el reloj de péndulo que hay en la pared, está parado, hace años que no le doy cuerda, maldito tiempo.
Las lágrimas más amargas que se derraman sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.
Aún tirado en mi ataúd intento no olvidar cada gota de sangre derramada, el valor de cada gota se incrementa cuantas menos queden en tu cuerpo…
Trasladándome  a mi realidad veo un montón de gotas rojas, es sangre, puedo olerlo y gracias a mi visión un tanto especial puedo hacer un ligero recuento de ellas, 43, exactamente 43 gotas de un rojo intenso que me cuesta reconocer, es el rojo de la magia, del poder, de la fuerza. Me quedo lejos para mirarlas desde la distancia y siento la atracción, es como si me llamaran… inmóvil ante tal majestuosidad siento como me desplazo, no quiero pero no puedo evitarlo, hasta que me encuentro rodeado de cada glóbulo rojo, ya no son 43 gotas, son millones de glóbulos rojos que rozan mi cuerpo cada vez con más fuerza…
Alea Jacta Est