jueves, 26 de julio de 2012

Lazos de sangre


Por primera vez nos despertamos juntos, su cuerpo ya está recuperado, tan hermoso y delicioso, queriendo alargar el momento me doy cuenta de que ahora me toca descansar a mí. –Vuelve a casa pequeña, está a punto de amanecer.-
Durante tres noches nos estuvimos viendo, pero la despedida de hoy no era como la de días anteriores, en su mirada veo el deseo de quedarse pero no dice nada… Tan sólo me pregunta que cuándo nos volveremos a ver, yo con cara afligida le explico que esta noche no, que esta noche tengo visita pero que no tema, que descanse tranquila porque al beber mi sangre se ha creado un vínculo muy especial entre nosotros, que sólo puede desaparecer si los dos lo deseamos. –Te prometo que cada noche cuando duermas iré a verte-.
Mientras camino a mi escondite pienso en lo difícil que es esto, pienso que tengo ansia por transformarla, pero el camino es lento, he de entenderlo, no es que me falte tiempo, lo que me falta es vida, es poder salir al sol y demostrar hasta dónde podemos llegar juntos, es que mi no-vida se funda con su vida para transformar este mundo en el nuestro, para poder volar delante del sol en un amanecer, para que la oscuridad sea luz y vuelva a ser oscuridad siempre que lo deseemos sin tener miedo.
         Abro mi ataúd y cierro los ojos, en mi mente, la voz de mi Maestro que me llama, pide audiencia para dentro de poco más de un mes, debo prepararme, es muy poderoso, sólo con su mirada es capaz de entrar en mi mente como yo lo hago con los humanos, sé que no aprobará muchas de las decisiones tomadas desde la última vez, pero acepto, no puedo alargarlo más, en mi mente deja grabada la fecha y hora de nuestra reunión.

lunes, 23 de julio de 2012

Reencuentro


       Ya es la hora… la puerta de mi guarida está entornada, dudo mucho que alguien que no sea bienvenido se atreva a entrar aquí, escucho el chirriar de las bisagras viejas y oxidadas avisándome de que alguien entra.
         Su olor recorre mis fosas nasales hasta el interior de mis pulmones, no tengo ninguna duda, es ella, mi protegida, en cuestión de milésimas de segundo bajo un piso y me sitúo frente a ella mirándola de arriba abajo.
         -¿Qué te ha pasado, pequeña?- Su amoratada cara lucía una leve sonrisa, un brecha en su frente hizo resurgir mi preocupación, de un golpe le arranque la ropa y vi cómo su cuerpo, su precioso cuerpo había sido dañado, eran heridas profundas, algunas de ellas aún estaban infectadas. Arañazos por todo su cuerpo denotaba que no había sido una pelea de barrio, había sido un animal, arrimé mi cara a su barriga, a una de las heridas y efectivamente era repugnante, cómo tan bella dama podía tener una herida que oliera así, la respuesta era sencilla, eran heridas hechas por un licántropo.
-Fuiste tú, ¿verdad? Tú me salvaste del lobo contra el que no quise luchar.- La zarandee con fuerzas hasta que caímos arrodillados en el suelo, la culpa que vive en mi interior no paraba de alimentarse de esta situación… hasta que ella mientras me abrazaba dijo algo que no podré olvidar jamás: -somos el equipo mi amor, me tocaba protegerte.-
-Déjame que te cure- clavé los colmillos en mi muñeca y sentí como mi sangre fluía rápidamente, se la ofrecí… -Bebe con cuidado pequeña y deja que mi ser cure todas tus heridas-.
         Abrazados caímos al suelo, mientras sus heridas sanaban, yo la acariciaba protegiéndola de todo mal. Olvidándoseme que dentro de tres noches tengo una reunión muy importante.

martes, 17 de julio de 2012

Elección 2


Noto la suavidad del suelo, cómo mi espalda está literalmente pegada a él, noto el regusto a sangre en mi boca, en mi cabeza millones de asteriscos no dejan de dar vueltas, poco a poco se desvanecen y de un golpe de cabeza ninguno más… en mis oídos el tic-tac tan familiar, fuego en mi pecho y… Aaaaahhhhhh! Me incorporo de golpe dando un grito, furioso me acerco hacia el reloj de péndulo que hay en la pared y lo destrozo a golpes…

Intento relajarme… ya ha pasado todo, pero hay algo extraño, algo que no me había percatado hasta ahora… porqué el reloj no sangra? Había guardado una bolsa de mi mejor sangre en ese reloj por si alguna vez la necesitaba… 

-Ahora lo entiendo todo- en una milésima de segundo estaba en la otra punta del salón con mi chaqueta en las manos… metí las manos en un bolsillo y nada, busqué en el otro bolsillo y ahí estaba, un simple trozo de papel, recuerdo como lo apretaba con mis manos mientras el lobo desgarraba mi carne, pero es extraño que ahora estuviera tan bien doblado y sin arrugas…
Este no es el papel donde había puesto el mensaje, este es otro… en él pone…

"Maldito Imbécil… Jamás olvides a la otra parte del equipo"

domingo, 8 de julio de 2012

Redención



Viejo rincón de mi triste pasado,
yo como tú,
también seré olvidado.
Bailemos juntos hasta el despertar del Sol.
Disfrutaremos de este gran final
del corto adiós.
Eternidad, hoy escribiré tu fin.
Tanto horror, tanto mal,
se merece morir.

Nunca pensé
que llegara el momento
en que en mi interior
se creara el silencio.
Todo lo que yo fuí,
todo aquello murió.
entre los gritos de las vidas
que mi sed segó.
Eternidad, hoy escribiré tu fin.
Tanto horror, tanto mal,
se merece morir.
Tanto horror, tanto horror,
¡Tanto Horror!
Eternidad, hoy escribiré tu fin.
Tanto horror, tanto mal,
se merece morir.

Aquí junto al mar,
aquí esperaré al Sol
que me traiga la paz,
que me de su perdón...

domingo, 1 de julio de 2012

Elección


La noche es larga para nosotros, así que tras varias horas tirado en mi ataúd decido salir… Me queman las entrañas, el valor se me hace escarcha, el aire explota y amarga en mi pecho, no tengo sed, eso es lo más extraño, no busco sangre…
Salgo de caza pero no, no voy a cazar esta noche no busco sangre o por lo menos no la de los demás…
No hay luna llena, ni suficiente luz pero eso no es un problema para ninguno de los dos… tras mucho rato vagando por el bosque escuché el chasquido de una rama, me quedé inmóvil, mi olfato detectaba un horrible olor familiar… -Hola lobito- le dije girando en redondo 180 grados, su respiración se aceleraba mientras la mía… la mía dejó de escucharse hace unas horas…  -Aquí me tienes, tu gran oportunidad, sólo te voy a pedir una cosa, empieza por mi corazón que ya no late…-
Inmóvil ante tal animal, con las manos en los bolsillos de mi chaqueta larga de cuero negro, vi como se abalanzaba sin piedad encima de mí, caí al suelo y solo escuché como sus fauces rompían mis huesos, mi visión era turbia, el dolor extremo y el olor, ese olor a… perdí la consciencia…

Mi último pensamiento… Si yo…