viernes, 1 de agosto de 2008

Desde Madrid

Aquí delante de este ordenador, viviendo la vida, en un mundo muy muy real, aquí ya no hay sitio para fantasias o paranoias, no lo hay muy a mi pesar, no lo hay por la leche que me he dado, el bofetón a sonado demasiado flojo para el dolor que ha causado y... y además no paro de pensar en la vida, en lo cruel que es, en lo divertida, esto es todo muy poco real.

Ayer pensaba en el tiempo... en desaprovechar el tiempo... en vivir al límite, ¿qué es mejor? la verdad es que mi conclusión es que da igual, tan sólo hay que tener claro cada 5 minutos que pasan nos quedan otros tantos menos de vida, tú decides si los quieres aprovechar tirados en el sofa, durmiendo, riendo, besando o triste y melancólico por lo que te gustaría estar haciendo y no puedes. Todo ello es respetable siempre y cuando tengas claro que ese tiempo no lo vas a recuperar jamás.

Siempre digo que no me importa que me den una leche por hacer lo que quiero y así creo que lo he demostrado, pero las leches unas veces duelen más y otras menos... no puedo evitar poner la otra mejilla si pienso que eres importante para mi, se supone que así me va no? Pues sí, así me va, mi primo dice que la gente está orgullosa de mí, que soy un tio especial, que merezco la pena, que la gente puede contar conmigo, que lucho por lo que quiero aunque vea que es imposible y aunque el camino esté lleno de piedras y espinas con la única motivación de enseñar (esto último lo pienso yo). Sí, sólo quiero que aprendas a ser Feliz, yo te muestro un camino, pero tu eliges y una vez que eliges me dejas atrás, siempre es lo mismo, siempre me quedo atrás para cogerte si te caes, para que sientas mi aliento en tu nuca, pero coges confianza y andas cada vez más deprisa hasta que te olvidas de que estoy aquí porque ya no me necesitas y entonces yo me paro y tu sigues corriendo y no miras atrás... Yo elijo caminar a mi ritmo solo y abatido por la pena de perderte y con la única compañía de la melancolía, me paro a leer un libro en una piedra del camino y me evado pensando en tu mirada, en aquellos ojos en los que me perdía intentando poner algo de luz, pensando en tu boca que tanto deseé besar y que una vez hecho sólo me dijiste que me despertara, que estaba soñando, en tu cuerpo desnudo cual monumento diseñado por el mejor de los escultores supremos, en tu alegría, en tu compañía...

Quizás sea el momento de levantarme, coger la mochila, abrirla y sacar el libro negro marcado por un par de tibias y una calavera, quizás sea el momento de dejarme de pamplinas y ponerme a leer y a hacer lo que en él esta escrito. Sé lo que ello conlleva, conlleva conseguir lo que quiero, pero ¿a qué precio? al precio de perder mi esencia, al precio de volver a ser alguien que no soy, al precio de ponerme la mascara que casi había conseguido quitarme... casi, casi lo había conseguido eh!



Tu que me aconsejas? Cojo el libro o lo dejo en la más profundo de mi mochila? Valoro tu consejo aunque quizás no te haga caso!

3 comentarios:

McNachus Prime dijo...

No lo leas, sácalo y haz que lo lees.

Anónimo dijo...

no se exactamente cual es el libro que tienes que leer o dejar abandonado, pero creo q has de ser fiel a lo que realmente deseas. Es mejor arrepentirse por aquello que has hecho que por aquello que nunca te atreviste a hacer.
a ver si cuando vuelvas de tu tierra charlamos largo y tendidamente.
Mientras tanto, un beso camino a madrid via seur!!!
:)

Anónimo dijo...

No se que decir. Por un lado sí, saca todo lo que llevas dentro pero tampoco te pases. Según la situación.

Lo que dices del tiempo es verdad. Yo siempre me arrepiento de no haber aprovechado algún momento. De no haber respondido de X manera... Asi que creo que lo ideal es un término medio.

Tampoco se puede dar todo por nada.

Muaks!
Hele