viernes, 8 de agosto de 2008

Esta noche no hablaremos de mi...


La luna ha salido, las campanas de la Catedral replican sin parar, sobresaltado me levanto de la cama con una sensación de frio, tengo hambre, voy a la nevera y la comida no sabe a nada, no paro de llenar mi boca aunque algo me dice que no es esto lo que necesito…

Veo el ansia apoderándose de mi cuerpo, el olor de tu sangre recorre mis papilas gustativas, no es la primera vez que te pruebo, por suerte supiste separarme a tiempo y no perecer, ahora te siento cada vez más debido a que aún hay sangre tuya recorriendo cada apartado de mi cuerpo, los poros de mi piel desprenden el aroma de la muerte, mis ojos dejan su color natural y mi conciencia empieza a dejarse llevar…

Se que puedes escucharme, el vínculo de tu sangre es muy poderoso, ruge dentro de mí y susurra en tu interior…

Te avisé que cerraras la ventana, esta noche no voy a tener piedad, no existe crucifijo que pueda detener lo que siento ahora mismo…

Mi respiración se acelera, abro los ojos y me despierto, estoy sobresaltado, menudo sueño, dentro de mí deseo retomar ese sueño y me pregunto porqué estoy sangrando, tengo las encías llenas de sangre, he de buscar el teléfono del dentista y hacerle una visita.

¿Qué hacer cuando lo único que necesitas para salvar tu vida es lo único que hará que tu vida sea insoportable?

3 comentarios:

McNachus Prime dijo...

Chapó!

Anónimo dijo...

olee manu!! cada dia te superas mas! seguro q no hablas de ti?? un poco vampiro si q eres... jeje!!
espero q el tiempo ponga cada cosa en su lugar y que aquello que le hace tener una vida plena al protagonista de tu historia, deje de ser aquello que le hace sufrir.
Un besazooo!!!

merche dijo...

Qué sensación! El nudo en mi estómago ha desembocado en una sonrisa...