domingo, 10 de agosto de 2008

MUERTE DE UN VAMPIRO

Hay varias formas de morir: empalamiento, lapidación, inyección, crucifixión, desuello, descuartizamiento, ahogamiento, la hoguera, el paredón, la guillotina, la cámara de gas, la horca, la silla eléctrica, el garrote vil… Seguro que me olvido de unas cuantas, podría tirarme horas recordando las víctimas que he visto morir durante mis cientos de años de no-vida… pero no hablemos de ellas, os contaré lo que ocurrió la otra noche…

La noche empezaba con buen pie, la luna brillaba con fuerza y su influencia se dejo notar en mis ojos, cogí el traje de caza y me dispuse a salir a ver si encontraba una buena pieza que devorar, todo ocurrió con normalidad hasta la segunda copa, recuerdo que era un liquido negro, le dije al camarero que yo no había pedido eso y me respondió que la chica del final de la barra invitaba, fue extraño, la copa estaba rota, sabía raro pero extremadamente conocido, tenía un saber como, como a… sí como a sangre, una sangre dulce mezclada con algo explosivo. No dudé (grave error) y bebí, tras varias vacilaciones le guiñé el ojo y ella se acercó y sin mediar palabra me regaló el oído susurrándome cosas que en todos mis años de no-vida jamás me habían dicho, ella me cogió la mano y yo me dejé llevar.

Fuimos a un lugar que me era raramente familiar, pero no le di mayor importancia, todo era muy extraño, hasta mis sentidos se volvieron locos, era como si estuviera en el desierto caminando por una helada nieve, mis manos dejaron de ser manos para convertirse en garras y recorrer los surcos de su espalda y sus labios dejaron de susurrar para recorrer mi cuerpo y acabar mordiendo mi cuello, mis ojos conectaron con los suyos como si se hubieran estado buscando toda la vida… me relajé y… y ella me abrazó, algo se cayó en esa habitación pero no lo quise oír, notaba como tocaba mi cuerpo, la miraba y me perdía en sus ojos hasta que note un ligero pinchazo en mi espalda que ella amortiguó con un pasional bocado en mis labios, el dolor del pinchazo se intensificó hasta que me di cuenta con quién estaba tratando, era la cazadora, y lo que notaba en la espalda era una antigua estaca de madera que luchaba por llegar a mi corazón…

¡Qué irreal! ¡El cazador, cazado!

Caí al suelo notando como la estaca entraba mas y mas dentro de mi, sin que yo pudiera hacer nada, intenté hablar pero sólo escuchaba el eco sordo de mi voz, mis ojos estaban abiertos y vi cómo ella sonreía y se marchaba dando un golpe a su chupa de cuero, se perdió en una niebla que cada vez era mas intensa hasta que perdí la conciencia…

Me desperté tirado en un lúgubre lugar, mis ropas llenas de sangre y mi piel medio quemada por el sol, me levanto como puedo y entro en una cueva, allí pasé algún tiempo sin que nadie añorara mi ausencia, me recuperé comiendo los peores manjares que jamás había probado, al fin y al cabo mi paladar estaba acostumbrado a la sangre mas refinada de los lugares más exóticos.

Aún hay algo que no entiendo, ¿quién me quito la estaca a tiempo para no perecer desangrado e inmóvil? Le estaré siempre agradecido y si algún día le muerdo espero convertirla para que entienda el favor que me brindó.

Espero que la cazadora se ande con mil ojos porque… he vuelto! Y estoy sediento de sangre y venganza.

Alea Jacta Est.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

hmmm... ultimamente lo que escribes da un poco de miedo...Aunque no lo percibo como negativo.

A ver que pasa con el cazador ese :P

Bsss!
Hele

Anónimo dijo...

Joer Manu!!! tu historia me ha enganchado!!! sigue escribiendo que cada vez eres mejor.
Un besazo guapo.

IRIS

Anónimo dijo...

olee manu!! has pensado alguna vez en continuar las historias q haces?? podrian llegar a algo importante!!!
un besicooo!!!

Quien sabe? dijo...

Lo bueno de todo esto es que en realidad la historia continua!! Besitoxx!!