domingo, 17 de junio de 2012

A Dos Calles


Recorro la ciudad, silencio, la luna brilla con fuerza, cierro los ojos e intento escuchar más, silencio, sólo oigo el silencio.
Abro los ojos y sigo andando, mi respiración se intensifica mientras acelero el paso. Algo me es familiar, ese camino, ese árbol tétrico, esa casa, esa casa es la misma que vi hace cinco minutos, escucho y… nada, salgo corriendo y ese camino, ese árbol y… otra vez esa casa, aparece una y otra vez como si estuviera corriendo en círculos…
Estoy a dos calles de llegar a mi destino o quizás mi destino esté justo detrás, -me da igual, tengo toda la eternidad- repito una y otra vez mientras despierto de este extraño sueño.
Es curioso cómo se ven las cosas cuando tienes toda la eternidad, cuando en tus espaldas tienes millones de batallas y valoras cada aliento o cada gota de sangre derramada…
 Me pregunto si es suficiente con cubrir mis necesidades, pasa mi tiempo y con desprecio miro el reloj de péndulo que hay en la pared, está parado, hace años que no le doy cuerda, maldito tiempo.
Las lágrimas más amargas que se derraman sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.
Aún tirado en mi ataúd intento no olvidar cada gota de sangre derramada, el valor de cada gota se incrementa cuantas menos queden en tu cuerpo…
Trasladándome  a mi realidad veo un montón de gotas rojas, es sangre, puedo olerlo y gracias a mi visión un tanto especial puedo hacer un ligero recuento de ellas, 43, exactamente 43 gotas de un rojo intenso que me cuesta reconocer, es el rojo de la magia, del poder, de la fuerza. Me quedo lejos para mirarlas desde la distancia y siento la atracción, es como si me llamaran… inmóvil ante tal majestuosidad siento como me desplazo, no quiero pero no puedo evitarlo, hasta que me encuentro rodeado de cada glóbulo rojo, ya no son 43 gotas, son millones de glóbulos rojos que rozan mi cuerpo cada vez con más fuerza…
Alea Jacta Est

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta esta frase: Las lágrimas más amargas que se derraman sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.
Creo que todo el que lo lea le vendrá algo que no ha hecho o no ha dicho en algún momento de su vida.
Como ya te dije una vez un buen escritor es aquel que a leer su obra consigue que el lector se sienta identificado y, amigo mio, todas tus entradas tienen algo con lo que me siento identificada...

Quien sabe? dijo...

Querido lector Anónimo...
Me llena de satisfacción que te sientas identificadA en cada una de las entradas, el objetivo de este blog es ese, que esteis entretenidos un rato y trasladaros a un mundo paralelo... el mio!
Muchísimas Gracias!