Tras más de un año sin
dar señales… ya no es momento de evaluar, de hacer balance, no es momento, hay
lo que hay. Porque hay lo mismo que ayer…
Ironías de la vida,
aventuras inacabadas, momentos inolvidables y aquellos que mejor olvidar…
En estos últimos días
he pensado mucho, he analizado mi no-vida y me he preocupado por el tiempo,
curioso, ya que tengo toda la eternidad por delante, cómo las historias se repiten,
cómo me muero de ganas por romper algunas de las condiciones que firmé con mi
palabra. Si todo se acaba siempre me quedará mi palabra, seguramente será mi
lápida, firme y oscura, repleta de misterios, llena de detalles, decorada con
secretos…
En estos días he
pensado también en el peligro, en el estar encerrado en un cuerpo, en la
importancia de la mente, pero también en cumplir los deseos, en la magia, en el
significado de las miradas, en apostar por lo que no es seguro, en la emoción,
en la incertidumbre, en la inseguridad de poder perder y en la ilusión de que
hoy por fin toque ganar. He pensado en lo que tengo, en lo que perdí, pero sobre
todo en lo que he aprendido, dicen que hay que arrepentirse de lo que no se
hace y nunca de lo que se hace, pues efectivamente, arrepentido despierto cada
día de lo que me pierdo…
Algunos dicen que soy
oscuro, otros dicen que un mentiroso, otros dicen que soy divertido, otros
transparente e incluso que soy como un faro que alumbra las vidas, otros que
soy como el Guadiana, que aparece y desaparece, otros que soy la eterna búsqueda,
otros ya ni siquiera dicen porque me han olvidado y otros que ni siquiera se
atreven a decir mi nombre porque ya se enfrentaron a mí, algunos me conocen,
otros me dicen amigo, muchos escucharon hablar de mí, otros aún me buscan, pero
yo sigo perdido.
Al igual que una minúscula
coma puede dar sentido a un texto, no ponerla por el simple hecho de no estar
seguro podría ser un error mayúsculo.
Alea Jacta Est.






























